

Un patio de recreo es un lienzo con reglas propias: tiene que resistir el sol, el balón y los años, y sobre todo tiene que hacer sonreír a quien lo mira cada día.
Este encargo escolar transformó varios paneles del patio en un mundo animado a todo color, pensado para acompañar el recreo de cientos de niños.









El trabajo se resolvió íntegramente en técnica de aerografía y spray, adaptando la escala y el color a la luz exterior del patio para que la ilustración se mantenga viva durante todo el día.
Un proyecto que demuestra el registro más lúdico del estudio: el mismo dominio técnico que aplicamos a fachadas de empresa, puesto al servicio de hacer feliz a quien juega debajo.
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(2016-25©)


