

Pintar en un festival es examinarse en público: sin segundas oportunidades, con el reloj corriendo y el público delante.
Para el Most Wanted Fest de Gijón planteamos un cráneo de mamut a gran escala bajo uno de los puentes de la ciudad, resuelto en una paleta fría con acentos cálidos que dialoga con el hormigón.

La pieza convirtió un paso inferior anónimo en parada obligatoria del recorrido urbano del festival.
Sigue ahí, envejeciendo bien, como mejor prueba de que el trabajo en exterior aguanta lo que le echen.
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(2016-25©)


